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Una
visión retrospectiva del proceso de desarrollo que han vivido
los pueblos del Ecuador en particular y los andinos en general,
nos puede poner en contacto con algunos hechos ancestrales que se
inscriben como testimonio histórico de su capacidad de supervivencia
en un ambiente mediatizado por relaciones de poder que generaron.
en muchos casos, inequidades e injusticias.
Después
de tres décadas que el "apoyo al desarrollo" experimentó
por lo menos una media docena de estilos, cada uno de los cuales
manejó la tendencia estatal de considerar "beneficiarios"
a quienes por una caduca estructura social no se les permitió
asumir derechos y responsabilidades, bajo la creencia de que "el
mundo desarrollado" tenía la solución a los problemas
de los pobres, tal parecía que sólo había que
transferir órdenes y elementos técnicos para que el
desarrollo se haga; solo había que darles planificando, ejecutarles
el proyecto, administrarles los fondos y evaluar los resultados
para saber cuan efectivo había sido el modelo. Mientras tanto,
"los beneficiarios" sólo tenían que observar.
Estos
estilos tienen como estrategia el manejo vertical de los proyectos,
la incorporación de términos como participación,
autodiagnóstico, desarrollo comunitario. entre otros, sólo
sirvió para imponer objetivos y metodologías a costa
de una actitud pasiva de los interesados, sin que los resultados
sean una verdadera respuesta a sus necesidades, a pesar de los recursos
invertidos y de algunas experiencias de las cuales se puede rescatar
algunos hechos positivos.
"las
organizaciones campesinas, negras e indígenas, tienen muchos
elementos que pueden ser usados en la tendencia del DESARROLLO LOCAL"
Contraria
a estos estilos de desarrollo, el pueblo andino tiene su propia
estrategia para definir su desarrollo, se basa en ancestrales modos
de ver y analizar su realidad, de proyectar sus expectativas y de
acuerdo con su visión concreta, fijan metas, establecen mecanismos;
todo dentro de un esquema que, partiendo de los criterios del individuo,
de la familia y de la organización de base, mediante un proceso
de participación que es tradicional en su contexto cultural,
elaboran sus propuestas y planifican las actividades de manera paticipativa,
en una clara armonía entre los elementos ancestrales de la
planificación y los requerimientos de la tecnología
contemporánea.
Lo
precedente nos permite afirmar que las organizaciones campesinas,
negras e indígenas, tienen muchos elementos que pueden ser
usados en la tendencia del DESARROLLO LOCAL; recursos humanos capacitados,
organizaciones sólidamente estructuradas, procesos metodológicos
definidos, como elementos tangibles; amplio sentido de solidaridad,
identidad cultural fortalecida, respeto a sus derechos y valores
culturales, como elementos intangibles de un proceso que requiere
la participación activa de todos los actores sociales.
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